Martes 11 de Agosto de 2020

LA JOVEN SUECA QUE REVOLUCIONÓ LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO ES ACLAMADA POR LOS JÓVENES Y CRITICADA POR LOS PRINCIPALES LÍDERES DEL MUNDO. PERFIL DE UNA GUERRERA DISPUESTA A INTERPELAR A UN PLANETA QUE NO TIENE TIEMPO QUE PERDER.

No es líder de ningún partido político o grupo de defensa. No es la primera en hacer sonar la alarma sobre la crisis climática ni la más calificada para solucionarla. No es científica ni política. No tiene acceso a las palancas de influencia tradicionales: no es multimillonaria ni princesa, ni una estrella del pop, ni siquiera una adulta. Es una adolescente ordinaria que, al reunir el coraje para decirle la verdad al poder, se convirtió en el ícono de una generación, la voz más convincente sobre el tema más importante que enfrenta el planeta”. Con esas palabras describió la revista Time a la activista que nombró como persona del año 2019 en su tradicional edición de diciembre. Una adolescente ordinaria Greta Tintin Eleonora Ernman Thunberg​ nació en Estocolmo el 3 de enero de 2003 en una familia de artistas que la formó desde pequeña en piano, ballet y teatro. Era una buena estudiante y fue justamente en el colegio donde vio por primera vez un documental sobre el deshielo del Ártico y el futuro de los osos polares. “Los demás niños se olvidaron del tema en cuanto salieron al patio. Pero yo no podía, me afectó sobremanera. Comencé a pensar en eso todo el tiempo y me puse muy triste. Esas imágenes volvían y volvían”, contó. La niña se obsesionó con el tema, aprendió de memoria los elementos de la tabla periódica, empezó a leer los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y rápidamente pudo explicar por sí misma el impacto de los gases de efecto invernadero sobre el clima. Dejó de compartir intereses con los chicos de su edad, hablaba sólo con su familia y con una profesora y casi no comía. “Creo que estaba muy aislada y era muy solitaria”, dijo su padre, el actor y escritor Svante Thunberg, sobre la depresión severa que sufrió su hija a los 11 años. Entonces le diagnosticaron síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista que afecta las relaciones sociales y se caracteriza por conductas repetitivas. Es una condición que no implica retraso intelectual de ningún tipo y su síntoma más distintivo es la tendencia a focalizar el interés, lo cual puede ser una ventaja si se canaliza adecuadamente.SE CONVIRTIÓ EN EL ÍCONO DE UNA GENERACIÓN, LA VOZ MÁS CONVINCENTE SOBRE EL TEMA MÁS IMPORTANTE QUE ENFRENTA EL PLANETA.

Nace un movimiento A los 12 años se hizo vegana, renunció a la ropa nueva (usa una reducidísima variedad de prendas, pues en Suecia es popular el término “Köpskam”, que quiere decir “vergüenza por comprar”) y sumó a la familia a su nueva forma de vida, el clan no sólo dejó de comer carne: siendo Greta una impulsora del “Flygskam” (vergüenza de volar) y el “Tagskyrt” (orgullo de viajar en tren), su madre, la soprano Malena Ernman, decidió limitar sus presentaciones a distancias terrestres. Mientras tanto, la niña ganaba un concurso de ensayos sobre medio ambiente y después de la ola de calor y los incendios forestales durante el verano sueco, llevó su activismo a la calle. El viernes 20 de agosto de 2018, decidió que no iba a volver al colegio hasta las elecciones generales, el 9 de septiembre. Salió de su casa con un cartel que decía “Skolstrejk för klimatet” (huelga escolar por el clima) y se sentó delante del Parlamento por tres horas. El viernes siguiente volvió y el otro también, de a poco se fue sumando gente. Los llamaron Fridays for future y fueron el debut de los Jóvenes por el clima, un movimiento masivo que está sacudiendo a todo el planeta. A los 15 días Greta estaba dando su primer discurso, al año siguiente conmovería al plenario de las Naciones Unidas: “La gente está sufriendo, la gente está muriendo. Ecosistemas enteros están colapsando. Estamos en el inicio de una extinción masiva y lo único de lo que ustedes pueden hablar es de dinero”. Sus palabras son contundentes, pero lo que tiene desconcertados a los medios y a los líderes del mundo es el tono y la mirada de esta niña que los interpela como una versión moderna del mito de Casandra, con una certeza rotunda pero resuelta a desafiar un destino trágico: “Aquí y ahora mismo es donde trazamos la línea. El mundo está despertando y el cambio está en camino, les guste o no”.