LA INDIA PALE ALE NO ES LA CERVEZA MÁS VENDIDA ENTRE LAS ARTESANALES, PERO SÍ LA MÁS COMENTADA. SU ALTO CONTENIDO DE LÚPULO Y SU GRADUACIÓN ALCOHÓLICA LA VUELVEN IRRESISTIBLE PARA LOS PALADARES QUE BUSCAN ALGO MÁS QUE REFRESCARSE.


Odio la IPA. Es amarga.
–Amo la IPA. Tiene mucho alcohol.
Así arranca una nota publicada hace un año por el periodista norteamericano Alex Delany en la revista especializada Bon Appétit. El artículo intenta explicar ya desde el encabezado que gracias a la confluencia de esas dos características, que hace que los consumidores le bajen o le suban el pulgar, la India Pale Ale –que efectivamente es más amarga y alcohólica que aquellas a las que el paladar cervecero, al menos el argentino, está acostumbrado– es emblema de cerveza artesanal. Y si bien tiene sus versiones industriales en todo el mundo (también en Argentina, donde las marcas Imperial, Patagonia y Andes comercializan sus propias etiquetas), es claramente un producto que se identifica con lo artesanal por historia, personalidad y presencia. Basta concurrir a cualquier bar en horas de happy hour y ver a los clientes contando los IBU (Unidad Internacional de Amargor) de su composición en la pizarra para comprobarlo.
“De todos modos la IPA no es la más vendida –asegura el periodista gastronómico y experto en bebidas Rodolfo Reich–. Es de la que más se habla. Las más vendidas en los bares tienden a ser la honey, las rubias suaves y las rojas. Lo que sucede es que la IPA fue el símbolo de la cerveza artesanal, salió para competir con las cervezas insípidas, con menos potencia, más ligeras y con menos sabor. El amante de las cervezas encontró en ella lo opuesto a eso: potencia, amargor, dureza. Y también hay cierto sentido de pertenencia en tomarla. Más allá de eso, además, tiene características que la hacen muy rica: al ser lupulada es súper aromática, floral, sabrosa. Y cuando uno se acostumbra a eso, después cuesta salirse”. Por esto mismo que destaca Reich será que los bares porteños amplían la oferta llevando a sus canillas diferentes estilos de IPA. Por ejemplo, la NEIPA (New England India Pale Ale), nacida en Estados Unidos y de aspecto más turbio, con menos cuerpo y amargor y perfil más frutado. Y con ella, muchas más y con características diferentes entre sí: Sessión IPA, Red IPA, Black IPA, Doble IPA. La lista sigue y se mide en las ganas de experimentar que tenga el responsable del bar. Si hasta hay un International IPA Day (este año se celebrará el 1 de agosto), festividad mundial que en 2018 logró que algunos bares de Buenos Aires dedicaran casi una veintena de canillas al estilo.

LA INDIA PALE ALE ES CLARAMENTE UN PRODUCTO QUE SE IDENTIFICA CON LO ARTESANAL POR HISTORIA, PERSONALIDAD Y PRESENCIA.

EL SABOR DE LA HISTORIA

La India Pale Ale nació casi por accidente. Y también por necesidad. A fines del siglo XVIII Inglaterra había ampliado sus fronteras comerciales a las remotas Indias Orientales, donde mandaba principalmente café y cerveza. Aquí conviene detenerse y decir que al sacrosanto nombre de la IPA debe adosársele otro, insoslayable: lúpulo. Una planta que es componente esencial en la elaboración de cerveza como también lo son el agua, la cebada y la levadura. Volviendo a los orígenes de la variedad, a menudo sucedía que aquella cerveza que viajaba en barcos de Inglaterra a las Indias no soportaba la larguísima travesía y se volvía agria. Por supuesto que aún no habían llegado los tiempos de la pasteurización y refrigeración. La solución apareció de la mano de George Hodgson, de la Bow Brewery, que simplemente entendió que cuanto más lúpulo –de gran poder de conservación– y alcohol tuviera, más chance tendría la cerveza de mantenerse en estado. Las Ale son cervezas de alta fermentación (lo que les da más cuerpo, aroma y sabor) y la subdivisión Pale indica un carácter más traslúcido. Lo de India se explica en el origen que se acaba de relatar. El término apareció recién en 1830, y más de un siglo después fue tomado –así como la receta– por los brewers norteamericanos cuando surgió el fenómeno de las craft beers. Ellos hicieron de la IPA la bandera de la cerveza artesanal. El resto de la historia lo cuentan las miles y miles de pintas que a diario se sirven de esta rica y peculiar cerveza. Que no será la más vendida, pero sí la más querida.