Martes 11 de Agosto de 2020

TRADICIONAL Y MODERNA, LA PROVINCIA SE ABRE AL TURISMO PARA OFRECER TODA LA DIVERSIDAD DE SU GEOGRAFÍA Y LA INMENSA RIQUEZA DE SU CULTURA. UN VIAJE AL CORAZÓN DE NUESTRO PAÍS PARA DISFRUTAR CON LOS CINCO SENTIDOS.


Córdoba es una provincia con tantas opciones que parece imposible conocerla en su totalidad. Se pueden visitar las ciudades tradicionales de veraneo como Villa Carlos Paz o Villa General Belgrano y también disfrutar de los pintorescos pueblos de montaña como La Cumbrecita. También están los destinos más tranquilos, de impronta hippie, como San Javier o San Marcos Sierra, y la aventura, en el Cerro Champaquí y el Uritorco. Se puede entrar en contacto con la historia, con la religión y la espiritualidad, los rastros de nuestros pueblos originarios y visitar las estancias jesuíticas. Las opciones son infinitas, con alternativas para todas las edades, gustos y presupuestos, pero con garantía de disfrutar de sierras, bosques y arroyos.

CIUDAD & HISTORIA

El valle de Punilla y el camino que lo recorre son tal vez el destino más tradicional de Córdoba, por fuera de su capital. En el circuito sur del valle se encuentra Villa Carlos Paz, que es la ciudad con mayor capacidad para alojar visitan- tes de toda la provincia y tiene también una impresionante oferta comercial y de espectáculos. Pero conviene sumarle un recorrido por los pueblos y balnearios más tranquilos sobre el río San Antonio, como Cuesta Blanca y Mayu Sumaj.

El circuito norte va desde La Falda y Villa Giardino, hasta Los Cocos y La Cumbre. Ofrece parajes con diferentes tradiciones y características y una enorme oferta gastronómica y hotelera. Desde ahí se puede visitar el Camino del Pungo, un atractivo camino de tierra entre Villa Giardino y La Cumbre.

El camino real recorre el norte cordobés, desde Caroya hasta San Francisco del Chañar. Valen las paradas en las postas de tiempos coloniales (como la de Sinsacate) y en los varios pueblos que conservan alma histórica, como Villa Tulumba (foto) y Villa del Totoral.

Si se opta por las estancias jesuíticas, las de Jesús María, Colonia Caroya y Santa Catalina (todas fundadas entre 1616 y 1622) se ubican a corta distancia entre sí, en el centro-norte provincial. Son parte del conjunto jesuita declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

TIERRA DE FESTIVALES

El famoso y tradicional Festival de Cosquín comienza a fines de enero y termina el 3 de febrero en la Plaza Próspero Molina de la localidad de Cosquín. Este año, la grilla incluye artistas como El Chaqueño Palavecino, Jorge Rojas, Los Manseros Santiagueños, Los Nocheros, Soledad Pastorutti, Los Tekis, Luciano Pereyra y el cierre con La Mona Jiménez. El valor de las entradas arranca en los $600.

Entre el 7 y el 11 de febrero se realizará el 53° Festival Internacional de Peñas de Villa María, contará con una variada lista de artistas como el cantante mexicano Carlos Rivera, José Luis Perales, Jimena Barón y los Auténticos Decadentes. En simultáneo, el fin de semana del 8 y 9 de febrero, será el Cosquín Rock, donde se presentarán Charly García, Divididos, Ratones Paranoicos, Los Auténticos Decadentes, Babasónicos, Él Mató a un Policía Motorizado y las nuevas estrellas Wos y Duki, que actuarán en las dos jornadas y en los más de 5 escenarios del predio, dispuesto en el aeródromo de S. M. de Punilla. Presenciar los dos días del festival cuesta $4.200, y $2.400 si se asiste a una sola de las dos jornadas. Hay promociones bancarias para comprar las entradas en cuotas.

POR TODO LO ALTO

La ruta que une los valles de Punilla y Traslasierra –conocida como el Camino de las Altas Cumbres– es un impactante recorrido de montaña por lo más alto de Córdoba. Atraviesa la Pampa de Achala, una meseta de altura. Une la ruta provincial 14 en el Valle de San Javier, con la ruta C-45, en Falda del Cañete, desde y hacia el Valle de Traslasierra.

UNA IDEA DE PRECIOS

Villa Carlos Paz: en enero, una noche en hotel dos estrellas para cuatro personas cuesta $2.200 en promedio. Una cena con vino cuesta $450 por persona. Una familia de dos adultos y dos chicos –con menú infantil de $200 cada uno– gastará $1.300 para cenar en un restaurante. Obras de teatro, entre $500 y $1.000. Mina Clavero: un hotel tres estrellas para dos personas en Mina Clavero cuesta $3.300 por noche en enero. Una cena con vino cuesta unos $550 por persona en promedio, pero también se pueden encontrar propuestas más económicas, de unos $400. Cosquín: en promedio, un hotel tres estrellas para dos personas en Cosquín cuesta $3.200 la noche. Una cena para dos personas cuesta unos $600.

Allí, en el camino de las Altas Cumbres se encuentra el único Parque Nacional en Córdoba, la quebrada del Condorito. El avistaje de los enormes cóndores es un gran atractivo y un paisaje de ensueño entre bosques de tabaquillos y otra fauna y flora autóctona. Más al sur, similar aunque menos conocida y accesible, asombra la Quebrada del Yatán.

Si lo que se busca es una estadía apacible en un pueblo al estilo de los Alpes, ese lugar es La Cumbrecita. Ubicado en las alturas de las Sierras Grandes, con una mezcla de tradiciones germanas y serranas, sorprende entre forestaciones y cascadas. En el camino, se puede pasar por Intiyaco y Villa Berna o desviarse a la bella Villa Alpina. No lejos, Villa Yacanto oficia de centro de otra zona entre pinares, cerros y ríos transparentes, con parajes de postales como San Miguel de los Ríos, El Durazno y Pinar de los Ríos.

Entre cerros y balnearios, se encuentra el Valle de Traslasierra, el circuito que une Villa Cura Brochero, Mina Clavero y Nono. La santificación del cura José Gabriel Brochero, a quien se le adjudican dos milagros, agrega una alternativa religiosa para quienes decidan visitar Villa Cura Brochero. El recorrido hacia el sur del valle ofrece parajes entre los cuales es difícil elegir al mejor: San Javier, La Paz, Los Hornillos, Las Rabonas y el dique La Viña.

La oferta de Córdoba no se agota nunca. Los pueblos de ensueño, el contacto con la naturaleza y los parajes inolvidables se multiplican a cada paso. Pero aunque no se llegue a abarcarla en un solo viaje, el desafío de intentarlo vale la pena.