Martes 11 de Agosto de 2020

Por: Rolando Gallego
Fotos: Karim Fortunato Pereda

SIEMPRE INMERSO EN UN RAID DE FILMACIONES Y ESTRENOS, TIENE SU MERECIDO LUGAR ENTRE LOS GRANDES ACTORES ARGENTINOS. EN ESTA ENTREVISTA REPASA LOS HITOS DE SU CARRERA Y REVELA LOS DETALLES DEL PRIMER GRAN ESTRENO NACIONAL DEL 2020.Es una de las caras más populares del cine, el teatro y la televisión. Psiquiatra de profesión y actor por vocación y talento, ha encarnado roles icónicos como El Tarta de Poliladron y Ravenna en Los simuladores, personajes inolvidables de ficciones que marcaron –cada una a su tiempo– una nueva era televisiva. Un presente perfecto como comienzo del año para el actor que acaba de terminar de rodar La noche mágica, de Gastón Portal, junto a Natalia Oreiro, y está concluyendo una temporada de dos años con la obra Los vecinos de arriba. “Fue un éxito que seguía viniendo gente, el equipo fue increíble, Muriel Santa Ana reemplazó dos veces a Florencia Peña y con Rafael Ferro trabajé también en la película”, dice como balance de una obra que se presentó siempre a sala llena. La película es El robo del siglo, que se estrena el 16 de enero. Entonces se verá a Peretti bajo la dirección de Ariel Winograd por tercera vez, los preceden dos agraciadas experiencias como Sin hijos y el hit Mamá se fue de viaje. Lo nuevo viene en plan policial con la película inspirada en el robo más grande de la historia del país y basada en el libro de Fernando Araujo, el cerebro del plan interpretado por Peretti.

–Te llega la propuesta, nueva película junto a Winograd. ¿Qué recordabas del robo?

–Del robo me acuerdo la impresión que me causó, venía manejando un auto y escuché que los periodistas contaban que no había ningún ladrón, y pensé: “¿Cómo no había nadie?”. Por una necesidad dramática, de tensión, la huida es distinta pero en realidad los ladrones estaban contando la plata en un departamento y todavía no habían entrado al banco. El guion me llegó primero por Juan Taratuto, a quien le habían ofrecido hacer la película hace más de cinco años, después se pincha el proyecto, entra Winograd y se dan las cosas para hacerla. Leí el guion, estaba muy bien, luego siguió un proceso donde colaboramos con Guillermo Francella, Fernando Araujo y Ariel. Quedó muy sólido.

–¿Cómo fue adaptar este género a nuestra idiosincrasia?

–En realidad no adaptamos nada, la película está en el género pero porque fue un robo de película, y no una película de robo. El libro adapta Sin armas ni rencores, de Rodolfo Palacios, una enorme entrevista a Fernando Araujo en prisión, y es muy fidedigno a eso, excepto el final y alguna elipsis que se necesitaba, pero es fiel a lo que ocurrió, y si me preguntás a mí, que leí mucho, es muy parecido a lo que ocurrió. ­

–¿Tuviste contacto con Fernando?

–Sí, y además él fue colaborador en el guion, fue muy interesante hablar con el cerebro de esto.

“LOS SIMULADORES SIEMPRE VAN A ESTAR PRESENTES PARA EL PÚBLICO”

–¿Qué desafíos hubo en el rodaje?

–En la filmación hubo un desgaste físico grande porque necesitábamos meternos en túneles, andar por el agua, remar, correr, cambiarnos… es una película muy física y eso también ayudó a meternos en el personaje, porque los reales trabajaron durante un año, cavando, planeando todo, vivieron todo eso.

“CUANDO EL CINE COMERCIAL SE CONJUGA CON EL GUION Y GRANDES COMPAÑEROS, ES LO QUE SOÑÁS”

–¿Cómo fue volver al policial?

–Me gustan las películas de género, de aventura, de acción, me gusta. Hay algo hasta de Los simuladores en la película, el hecho verdadero tiene algo de eso, por la puesta en escena de algo que está ocurriendo que es mentira sobre lo que se hace algo que es verdad y no se ve; es una banda que prepara todo, está todo ensayado, profesional, y al no haber peligro de muerte de nadie, por utilizar armas de mentira, el devenir de los delincuentes produce pasos de comedia, la adrenalina del momento y el final provoca cierta sonrisa. Todo ocurre en una Argentina post apocalíptica, donde los principales culpables eran los bancos y post Ramallo, que ayuda para retener la negociación y hacer el robo real, cosas que inscriben a la película en un lugar no clásico.

–Antes mencionabas Los simuladores, está muy presente en el público la serie…

–Sí, siempre va a estar presente. Lo sé.

–¿Viste alguna de las remakes de Mamá se fue de viaje que se hicieron, o incluso de Los simuladores?

–No, estoy en contacto con la productora y con Ariel (el director), pero no las vi. De Los simuladores sólo vi un poco de la versión española, donde estaba Federico D’Elia y no me gustó, y no vi nada más.

–¿Cómo fue la conexión con los compañeros de elenco en El robo del siglo?

–Ariel, a quien ya conozco bien, planteó ensayos, un trabajo en donde se combinó una gran producción y un guion que nos daba ganas de hacerlo. Cuando el cine comercial se conjuga con el guion y grandes compañeros, es lo que soñás. Fue un largo proceso pero feliz. Ojalá que la gente se entretenga, la pase bien, vaya al cine… es una película que está bien filmada, quisimos hacer todo bien, así que cuando es algo así querés que la convocatoria sea masiva.