EL FILM NARRATIVO NÚMERO 25 DE MARTIN SCORSESE ES UN ÉXITO UNÁNIME DE CRÍTICA Y LA MAYOR PRODUCCIÓN DE NETFLIX A LA FECHA. DISPONIBLE DESDE EL 27 DE NOVIEMBRE, INSTALA DEFINITIVAMENTE LA PLATAFORMA DE STREAMING EN EL MUNDO GRANDE DEL CINE.

El año pasado, con Roma, Netflix logró que el público hablara de algo más que de sus exitosas series originales. El por ahora rey del streaming (las plataformas on demand de Disney, Apple y HBO asoman en el horizonte cercano para disputarle el trono) lograba meterse con la película del mexicano Alfonso Cuarón –ganadora de múltiples premios, incluidos tres Oscars– en la conversación grande del cine. No sin polémica, claro, ya que la exhibición en salas comerciales fue por poco tiempo en Norteamérica y en Argentina estuvo sujeta a unas pocas funciones en el MALBA. En 2019 la apuesta fue aún más fuerte y está a la vuelta de la esquina: el 27 de noviembre estará disponible para sus abonados en todo el mundo The Irishman, el nuevo film de Martin Scorsese, apenas 26 días después de su estreno limitado en cines en Estados Unidos (al cierre de esta nota el único dato disponible respecto de su exhibición en pantalla grande en Argentina habla de solo una semana de disponibilidad). Los afortunados que asistan al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata (9 al 18 de noviembre) tendrán una previa: será el film que cierre el evento.
La película permite que Netflix sueñe a lo grande, no solo porque reunió al genial director neoyorquino con su actor fetiche, Robert De Niro (es la 9a colaboración entre ambos), Al Pacino y Joe Pesci, sino porque la mastodóntica épica de tres horas y veinte minutos que narra una historia de la vida real, la de Frank “El Irlandés” Sheeran (De Niro), un ex veterano de guerra que ya anciano rememora su trabajo como asesino a sueldo de la mafia, alcanzó el estatus de ser la película más unánimemente aclamada por la crítica en la vasta carrera del realizador. Así es, ni Taxi Driver (1976), ni Toro Salvaje (1980), ni El rey de la comedia (1983) ni Buenos muchachos (1990), que podrían considerarse sus obras maestras, lograron semejante acuerdo entre los especialistas, que la vieron en la función de apertura del New York Film Festival. Los sitios web recopiladores de reseñas Metacritic y Rotten Tomatoes le otorgaron respectivamente la calificación de 94 y 100 puntos sobre 100, lo que ha aumentado la expectativa a nivel global y la transformaron en el evento cinéfilo del año.ES LA NOVENA COLABORACIÓN ENTRE SCORSESE Y SU ACTOR FETICHE, ROBERT DE NIRO.

Compleja y atrapante, la trama involucra varios años en la vida de Sheeran, un hombre duro que incursionó en el frente italiano durante la 2a Guerra Mundial y, ya de vuelta en EE. UU., se relacionó con el capo mafioso Russell Buffalino (Pesci) y con el tiempo se volvió amigo y cuasi guardaespaldas del célebre líder del Sindicato de Camioneros Jimmy Hoffa (Pacino). Su participación en más de 25 asesinatos ordenados por la Famiglia Buffalino y el papel que tuvo en la muerte y desaparición de Hoffa en 1975 (hecho jamás aclarado pero del que él se declaró responsable), están narradas en I Heard You Paint Houses (2004), el libro de memorias de Sheeran escrito por Charles Brandt en el que está basado el film. Con guión del reconocido Steven Zaillian (La lista de Schindler, Pandillas de Nueva York), la película devuelve a Scorsese al mundo de la mafia y el crimen organizado, un territorio en el que se mueve a sus anchas. Para hacerlo contó con un alto presupuesto (159 millones de dólares), en buena parte destinado al departamento de CGI, que logra que el trío de protagonistas, todos septuagenarios, se vea rejuvenecido cuando la trama, que abarca cinco décadas en las vidas de sus personajes, así lo exige. Que, de todos modos, “no son un factor decisivo”, al decir de la crítica de Time Stephanie Zacharek. La periodista, en su laudatoria reseña, lanza una frase que convierte en obligatoria la visión del film: “(Scorsese) hace una mini historia de la América de fines del siglo XX, filtrada a través de los ojos de un hombre pequeño que necesita y quiere creer en su propia importancia y capacidad de decencia; y que no puede ver, aunque Scorsese sí, que es el final de una vida el que cuenta la verdad sobre su transcurrir”.