EL INVENTOR DE 23 AÑOS YA ENTREGÓ MÁS DE MIL PRÓTESIS DE MANOS Y BRAZOS HECHAS CON IMPRESORAS 3D Y CONTINÚA RECORRIENDO LA ARGENTINA TRAS LA ILUSIÓN DE CONVERTIR A CADA CHICO EN UN SUPERHÉROE.

Cuando la tecnología se aplica en beneficio de la salud, puede cambiar la vida de muchas personas. Por esa razón, el argentino Gino Tubaro comenzó a fabricar manos y brazos de plástico con impresoras 3D, para regalarlas a aquellos que no podían acceder a una prótesis. Todo empezó cuando la mamá de Felipe Miranda, lo contactó desde Tres Algarrobos (un pueblo de 3500 habitantes al noroeste de la Provincia de Buenos Aires) para preguntarle si podían hacer una mano para su hijo. En ese momento, Gino empezaba con el negocio de las impresoras 3D: “Armábamos las impresoras e imprimíamos objetos. Pero esto era algo más complicado, no teníamos idea de cómo hacerlo. Después de seis meses y varias reuniones con especialistas, logramos llegar a la prótesis que le enviamos al chiquito por correo. Ahí nos dimos cuenta de que podíamos ayudar a mucha gente”, cuenta el líder de Atomic Lab, el taller con el que ya entregó más de mil manos y brazos. A los 20 años, ya como estudiante de ingeniería electrónica de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), creó la plataforma actual a través de la cual se puede solicitar la prótesis con sólo registrarse y subir una foto. Se toman las medidas y se hace la mano del tamaño que corresponda. Después, a través de la página web, contactan a un “embajador”, alguien que tiene una impresora 3D y puede imprimir el pedido. Por último, la mandan por correo. Tienen alrededor de 1300 voluntarios repartidos en 44 países.

Inicio del proyecto: fines de 2012
Prótesis entregadas: 1050
Peso: 250 gramos
Capacidad de carga: 1 kg
Material: PLA (ácido poliláctico)
Tiempo de impresión 3D: 18 a 24 horas

Desde que arrancó el proyecto a fines de 2012, las prótesis fueron evolucionando. Las primeras tenían hilos, tornillos y elásticos. “Eran muy robóticas”, señala Tubaro. Ahora, se pudo simplificar el armado y reducir la cantidad de piezas: de unas 27, pasaron a menos de 16. Por esa razón, los diseños son mucho más sencillos de imprimir y ensamblar. “Cualquiera puede armar una prótesis. El nene más chico que lo hizo, tenía 10 años”, recuerda. El secreto es la tecnología 3D, que permite reducir drásticamente los costos de producción. Las prótesis de Atomic Lab cuestan menos de 20 dólares, mientras que una tradicional ronda los 15 mil dólares. “No hay punto de comparación. Y lo mismo sucede con el tiempo que ahorramos. La producción seriada puede llegar a tardar hasta seis meses, contra la impresión 3D que demora 24 horas”, detalla el joven señalado como un ejemplo a seguir por Barack Obama y recientemente por la ONU. Cada prótesis produce un cambio físico y también psicológico en la persona que la recibe. Algunos la utilizan para escribir, nadar, saltar la soga, pescar. “La mano te permite hacer un montón de actividades y llevar el día a día de otra manera. La idea es transformar a los chicos en superhéroes”, concluye Tubaro.

LA ORGANIZACIÓN QUE INTEGRA GINO TUBARO SE FINANCIA A TRAVÉS DE CAMPAÑAS Y DONACIONES PARTICULARES. SE PUEDE DONAR A TRAVÉS DE LA WEB WWW.ATOMICLAB.ORG